Solemos decir que no tenemos tiempo. Casi nunca es verdad del todo. Lo que no tenemos es sitio: el día está lleno de sonido, y lo que necesita silencio no cabe.
El ruido no se apaga solo. Nadie va a venir a bajarle el volumen a tu noche.
«Estad quietos» no es una sugerencia de ánimo. Es una instrucción práctica, y viene antes de «conoced»: primero se hace el silencio, después se entiende algo.
Esta noche no apagues todo. Apaga una cosa. La quietud no empieza siendo una hora; empieza siendo un gesto.
